
Scientific Advertising
enero 23, 2009
El establecimiento de las leyes de publicidad o fundamentos, son aquellos principios universales que nos ayudan a definir las probabilidades en cuanto a que la publicidad, por ejemplo, de una empresa, pudiera fracasar y cómo evitarlo, es decir, cómo hacer una buena publicidad.
La publicidad es el arte de vender. Los éxitos y fracasos dentro de ésta se deben a causas similares. Primero que nada tenemos que tener en claro que el único propósito de la publicidad es hacer ventas y para lo anterior se debemos ser capaces de expresarnos breve, clara y convincentemente.
La mayoría de las veces lo importante no es saber mucho de gramática, sino saber utilizar las palabras de manera que convenzan a lectores seleccionados específicamente como “targets“.
Uno de los errores que cometen los publicistas, es que se olvidan de que son vendedores y tratan de ser artistas. Para evitar esto deben enfocarse en una persona (hombre o mujer) a la cual le quieran vender algo, sin caer en el exhibicionismo y en tratar de vender algo que la gente no quiere.
Es muy importante tener en mente que para poder vender algo, hay que ofrecer algún servicio. Los mejores anuncios publicitarios no te piden que compres ni citan precios, sino que se basan en el servicio y mencionan las ventajas del producto a los usuarios.
La publicidad por correo, por otra parte, nos enseña que casi siempre es elaborada en espacios no muy grandes y por lo general es en conjunto menor que el tipo normal de impresión. Pero todavía más importante que eso, está comprobado que los titulares adecuados son los que traen consigo excelentes rendimientos.
La principal diferencia entre publicidad y venta personal radica en el contacto que se tiene con las personas. Mientras que un vendedor difícilmente pude ser ignorado, un anuncio puede serlo fácilmente. La ventaja de los anuncios es que están listos para ser vistos por personas interesadas por voluntad propia y no por prospectos que estén remotamente interesados.
Los titulares son de gran importancia en un anuncio. Las personas entre otras cosas quieren belleza, ahorro de trabajo, cosas buenas para comer y vestir. Pero no lo sabrán a menos de que el título o la imagen dentro de la publicidad se los diga. La curiosidad es uno de los incentivos más fuertes.
En cuanto a la Psicología dentro de la publicidad, nos encontramos con que si se puede lograr hacer sentir bien o mal a las personas por medio de impresiones mentales, entonces, también se puede hacer que estén en contra o a favor de comprar una cierta marca siguiendo ese mismo patrón. Es importante ser específicos y decir la historia completa a la hora de promocionar nuestros productos.
El arte en la publicidad, es a menudo una apuesta en el poder de las imágenes, éstas pueden sugerir sutilmente que un producto te puede convertir en, o proporcionar lo que la imagen misma propone. La publicidad creativa no debe de hacerse meramente por interés, para divertir o atraer, esos no son el propósito original. En cambio debe de hacerse para ganar a las personas e estimularlas a que compren un determinado producto o marca de la forma más barata posible.
Otro de los factores a considerar para que la publicidad no sea demasiado costosa, implica el satisfacer las necesidades de personas que ya saben respecto a un tema. Se debe de investigar y obtener toda la información posible acerca de éste, para a continuación diseñar un anuncio convincente que venda.
Gran parte de la investigación que se realiza al hacer un anuncio publicitario procede de la selección de un nombre para la marca o producto. La estrategia consiste en considerar siempre a la competencia ya analizar cómo es que puedes en cierta forma “vencerla”. Hay que recordar que así como para poder correr primero necesitas aprender a caminar, también para convencer a muchos primero tienes que aprender a convencer a uno.
Para el uso de muestras de un producto, el producto en sí debe ser su propio vendedor, acompañado de una buena impresión mental y de la atmósfera que se coloca a su alrededor. Por más caras que éstas resulten ser, usualmente constituyen uno de los métodos más baratos de venta.
Para la distribución de un producto usualmente comenzamos con publicidad local, después de ciudad en ciudad, y finalmente nacional. Es importante que antes de iniciar a hacer publicidad de algo, se considere la distribución, buscando métodos no muy caros ni tampoco muy anticuados y por tanto, lentos. Por lo general, para lo anterior nos podemos apoyar en campañas de prueba antes de sacar un producto al mercado.
Uno de los principales objetivos en toda publicidad, además de vender, es ganar nuevos clientes. Hay que enterarse lo que éstos nos pueden llegar a costar y lo que pagarían, considerar a todos como posibles y futuros compradores. Hacerles ver un producto como único y diferente da una gran ventaja.
Atacar directamente a la competencia es una publicidad negativa. No se trata de señalar los defectos de los demás y decir lo que se debe evitar, sino de indicar a los consumidores qué hacer. A las personas les atrae la belleza, la felicidad, la salud y el éxito. La publicidad debe señalarles el camino a ellos.
La publicidad debe de hacerse sobre una base científica si se quiere tener éxito y hacer de la misma un buen negocio.